domingo, 16 de noviembre de 2014

David Benavente - Pinus Sylvestris

Modelado de troncos gruesos en coníferasCuando nos enfrentamos a un ejemplar de pino con un grueso tronco recto no hay una única opción para su diseño tal y como nos muestra David Benavente en este didáctico articulo. Una particular técnica de auténtica cirugía arbórea.






Todo empezó cuando me encargaron trabajar un pino de doble tronco imposible. Extremadamente gruesos ambos troncos y desacompasados, cada uno miraba para un lado. Uno orientado hacia delante y otro hacia atrás. Con un cambio de posición de plantado no se solucionaba el problema y no había manera de arreglar aquello. Yo quería doblar el tronco y retorcerlo, entonces se me ocurrió la idea. Aquel fue el primer ensayo y salió bien, pero la técnica se podía depurar. El trabajo fue muy drástico, pero el árbol vivió sin problemas.

Me gustó la nueva técnica, el resultado y las posibilidades. Tenía que desarrollarla y busqué el árbol para hacerlo. Es el que se presenta ahora.


¿Cuál es el objetivo de esta técnica?


Permite retorcer sobre sí mismo un tronco grueso y darle movimiento cuando no lo tiene o enfatizar el existente. Crea un efecto nejikan y un shari que (si la ejecución es buena) añaden valor al ejemplar.



Pinus sylvestris.
Marzo 2003
Dimensiones: 80 x 67
Diámetro del tronco: 7 cm.





Antes del trabajo. Este árbol venía rebotado de varios sitios, pues no había el menor atisbo de que el pino pudiera llegar a ser algo. Nadie lo había querido comprar, a pesar del bajo coste, de las diminutas acículas, la abundante ramificación y de llevar muchos años en maceta.

El árbol necesitaba un cambio radical para poder llegar a ser algo y yo necesitaba desarrollar mi técnica. Feliz encuentro.

Ya está todo pensado, manos a la obra. Lo primero es arrancar la corteza de la zona de trabajo para guardarla. Nos puede servir más adelante y si no para éste, para otro pino de corteza similar.

Sólo hay que eliminar la corteza de una franja vertical muy estrecha..

La herramienta es importante. Para llevar a cabo el trabajo es imprescindible una fresadora potente (yo uso Makita) y una fresa "ninja" de eje largo para trabajar en el interior de los troncos (www.bonsaispirit.com). No me gusta recomendar marcas, pero creo que esta es la única fresa que permite hacer este trabajo con precisión, comodidad y seguridad.

Abrimos una ranura longitudinal del ancho de la cabeza de la fresa y una de longitud que ha de venir determinada por la torsión que queramos hacer.

Una vez abierto el espacio trabajamos con la fresa en el interior del tronco, eliminando parte de la madera central.




Como se muestra en la imagen, la incisión es profunda.



El tronco ya está preparado. Ahora hay que doblarlo. A pesar de estar vaciado ofrece gran resistencia. El gato nos permite doblar el tronco sin esfuerzo. En la foto la parte derecha del gato está un poco caída. En realidad se colocó unos centímetros más arriba.




La primera torsión ya está hecha. Se aprecia perfectamente cómo el tronco no sólo se ha doblado, sino también cómo se ha retorcido sobre sí mismo.




El modelado del tronco sigue. Ahora hay que hacer una curva en la otra dirección. Sólo con alambre es imposible, así que vamos a recurrir a un tensor. La barra de hierro es la que nos va a proporcionar el punto de apoyo necesario.

Para que la nueva torsión quede localizada exactamente donde queremos se utiliza una palito para fijar la zona




Marzo de 2003.

Es tentador seguir trabajando y acabar con el modelado, pero sería matar al árbol. De momento termina aquí el trabajo. Seguiremos muy de cerca la evolución del árbol pues el postoperatorio es determinante en lo que a la salud del árbol se refiere.

Lo protegeremos de heladas y sol intenso y atenderemos meticulosamente el riego. Lo lógico es que después de la intervención la tierra tarde mucho en secar. Regaremos sólo cuando el árbol lo pida, es decir, cuando la tierra se seque. Mantener la copa húmeda ayudará en la recuperación. Si el árbol brota correctamente lo iremos acostumbrando poco a poco al sol, hasta que lo podamos colocar a pleno sol.




Marzo de 2004.

Después de un año, el árbol está perfectamente. De hecho, pareció no resentirse en absoluto. Tuve que quitar los "hierros" pronto, pero la forma se ha mantenido a la perfección.

Este año quiero trasplantarlo, pero también me gustaría modelar las ramas principales para seguir avanzando con la formación de la copa.

A estas alturas ya se ha formad el callo de cicatrización. Todo está yendo a la perfección.




Marzo de 2005.

​En la nueva maceta. El trasplante fue sencillo, pues el árbol lleva entrenado en maceta desde 1999.

Si se piensa bien, habría sido más lógico modelar la copa ahora y esperar una temporada más para trasplantar y así poder elegir la maceta en función del diseño del árbol. Pero no se hizo así porque el trasplante no podía esperar.

La prioridad ha de ser siempre la salud del árbol.

Con el paso del tiempo las curvas del tronco se han suavizado, por lo que hay que reforzarlas de nuevo. Esta vez no hace falta gato, pero sí la barra de hierro, tensores y el palillo. El proceso es exactamente el mismo que el de la vez anterior.

Ahora la primera curva de la parte central es la deseada, pero el ápice queda muy vertical.

Con un tensor cogido a la barra se lleva el ápice a la derecha.




Diciembre de 2005.Trabajo finalizado.



70 x 52




Comparativa del antes y el después




David Benavente